Iván Martí Vidal (Alfarrasí, 1980) es miembro de la Real Sociedad Española de Física y también de la de Astronomía. Además, es miembro de la Unión Astronómica Internacional y experto en la Comisión Europea. Actualmente trabaja en el Observatorio de Onsala (Suecia), aunque reconoce que algún día le gustaría volver a España.

 

¿Cuál sería tu respuesta a la pregunta “De dónde venimos”?

A mí me gusta vernos como una parte del universo, porque la materia que forma nuestros cuerpos formaban parte del interior de una estrella, hace diez mil millones de años. Somos diminutas partes del universo que tienen la curiosa propiedad de tener vida.Polvo de estrella procesada por millones de años de evolución. Eso es lo que volveremos a ser cuando desaparezca el Sistema Solar. Cuando estudias astronomía estás estudiando la historia de tus propios orígenes. Somos el universo estudiándose a sí mismo.

 

¿Alguna vez llegaremos a conocer todo lo que hay en el universo?

Es complicado. Casi todo el universo está formado por energía y materia oscura que no sabemos de qué está compuesta, y que supone más del noventa por ciento. Los átomos que conocemos apenas suponen el vértice de todo. Necesitaríamos siglos de investigación para poder llegar a entender de qué está formada la mayor parte del universo. Sabemos muy poco.

 

¿Cuál es tu tarea en Suecia?

Actualmente dedico una parte de mi tiempo a investigaciones propias y el resto a científico de soporte. Asesoro y calibro los datos e interpreto los resultados del telescopio Alma, que se encuentra en el desierto de Atacama. Es una colaboración internacional. También trabajo como soporte científico a parte de la comunidad europea.

 

Y eres experto en agujeros negros…

 

Es uno de los temas en los que estoy especializado.Uno de los estudios más importantes en la actualidad es el del telescopio del horizonte de sucesos, el primer elemento astronómico que nos permitirá tomar una foto directa de un agujero negro y de su sombra. Ese sería el test definitivo de la teoría de la relatividad general.

Actualmente hay astrónomos que todavía no creen en los agujeros negros, pero esa huella sería determinante. La resolución tiene que ser espectacular. Con ella deberíamos poder ver como crece un cabello humano durante un segundo a cincuenta metros de distancia. En abril o mayo del próximo año podríamos tener las primeras imágenes

 

¿Por qué son tan controvertidos?

Realmente nos está echando en cara que no entendemos todos los detalles de la Teoría de la Relatividad. El espacio y tiempo, que es el soporte en el que se crea la materia, tendría un agujero que no se puede describir. El horizonte de sucesos es el lugar en el que todo lo que conocemos sobre el espacio y el tiempo falla. Dejan de funcionar y se confunden mutuamente. Nuestras mentes no están preparadas para entender lo que es un agujero negro. Por eso me gusta llamarlo como la frontera entre el espacio y el tiempo.

 

¿Hay algún avance inminente que pueda cambiarnos la concepción que tenemos del cielo?

Otro de los grandes proyectos que puede cambiar nuestra visión del universo sería el Square kilometre array. Si el instrumento llega a construirse, su sensibilidad debería ser suficiente para poder detectar emisiones de radio de otras civilizaciones si realmente las hay. No se trata de suponer si hay algún extraterrestre, sino de emisiones de radio y televisión corrientes. Sería un antes y un después en la historia, porque tendría repercusión a nivel filosófico e incluso teológico.

 

¿Y tú que opinas? ¿Hay alguien más ahí?

Nuestro Sistema Solar no tiene nada que lo haga extraordinario. Todos los días nacen estrellas y planetas, y hay otros muchos sistemas solares. Con esas evidencias, es lógico pensar que no somos la única forma de vida en el universo. Otra cuestión es si eventualmente podríamos llegar a mantener contacto, porque nos separan distancias astronómicas. Será cuestión de tiempo encontrar las pruebas para demostrarlo.

 

Unos se lo hacen con azúcar, pero tú te haces el Café con física. ¿Es complicado divulgar la física?

El libro es una recopilación de algunas conversaciones que he tenido con algunos compañeros y personas que no están tan puestas en la materia. A veces los físicos pecamos de trabajar en exceso las ecuaciones y no fijarnos en el significado que tienen. Tener que explicarle a alguien qué significa hace que tengas que interpretar lo que está pasando.

 

¿Qué opinas de las ondas gravitatorias?

Son una de las pruebas fundamentales que quedaban por resolverse sobre la Teoría de la Relatividad. Abren una nueva puerta al universo, una nueva forma de verlo. Es un nuevo tipo de señal que nos cuenta cosas sobre episodios que ocurren en el universo y que no podemos observar de otra manera. Una nueva ventana al cosmos que nos permitirá descubrir muchos objetos que, de momento, ni imaginamos.

 

Tanto hablar de estrellas… ¿alguna vez has regalado alguna?

La única que pueden nombrar a las estrellas es la Unión Astronómica Internacional, de la que formo parte desde hace más de un año. Otra cosa es que haya empresas que se lucren de ello.

 

Pues entonces no tienes problema…

Los nombres han de someterse a votación. De hecho hace poco que una estrella planetaria recibió el nombre de Cervantes, y sus cuatro exoplanetas recibieron nombres relacionados con el autor español.

 

¿Cómo se escogen esos nombres?

Algunos tienen su razón de ser, muchos de ellos basados en la mitología griega. Pero normalmente tienen que ver con sus coordenadas, porque hay tantos objetos que si tuvieras que ponerle un nombre a cada uno de ellos se acabarían las palabras del diccionario.

 

 

 

 

 

(Publicada en el Levante-EMV La Costera, La Canal y la Vall d’Albaida el 09 de julio de 2016)

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