Opinión

La manada sois vosotras

Indignación.

Esa es la palabra que hoy ha recorrido todos y cada uno de los puntos de España tras conocerse la sentencia contra los cinco individuos que sometieron a una chica de 18 años en los Sanfermines de 2016.

5 contra 1. Cinco hombres penetrando anal, vaginal y oralmente a una chica indefensa. Robándole el móvil para que no pudiera pedir ayuda. Pero para la justicia parece que eso no es suficiente. La Audiencia Provincial de Navarra ha decretado 9 años de prisión para los causantes de esta barbarie -a los que, por cierto, se les descontará de la pena el tiempo que han pasado en prisión preventiva-. Y no solo es eso. El juez del voto particular hasta pone en duda el testimonio de la víctima de ‘la manada’ y ve en los vídeos que hay sobre los hechos sexo consentido. Para él, los cinco acusados deberían haber sido absueltos.

En pleno Siglo XXI vivimos en una sociedad en la que, cuando se producen estas denuncias, se sigue poniendo la lupa en la víctima y no en los agresores. Lo que es un abuso es que te pongan un detective privado para que demuestre que eras feliz tras aquel fatídico día. Que hacías vida normal. Como si un hecho tan traumático como ese te tuviera que hundir en la miseria sin dejarte salir a flote. Como si tu vida tuviera que convertirse, por ende, en un mero despojo.

Y lo más preocupante no es la cantidad de años de la condena, sino el término de la sentencia. Tachan el acto de “abuso” porque “no hubo golpes ni desgarros”. Resulta pues que las mujeres ante una violación tienen dos opciones: defenderse y arriesgarse a que acaben con su vida, convirtiéndose en otro número más de una lista manchada de sangre y vergüenza, o por contra someterse y que sea visto como un simple abuso.

Y no joder. NO es un abuso. Eso es una violación. Como la que se produce con ese fallo con los derechos de todas las mujeres. Porque la justicia española está dando pie a que actos como este vuelvan a suceder. Está diciendo que no es para tanto que cinco hombres te sometan contra tu voluntad.

Y si las leyes de este país estipulan que violar a una persona es menos grave que expresarse rapeando o poner unas urnas en la calle para votar, es que quizás es hora de que se revisen, antes de que los principios de este país continúen yendo a la deriva.

La sentencia es un hecho dramático. Y esto no va de hombres y mujeres. Va de derechos, y de verdadera justicia. Hermana, no estás sola. Yo sí te creo. Igual que miles y miles de mujeres. Igual que miles y miles de hombres, pese a que la justicia no os ampare. Porque esto es un precedente muy peligroso para los tiempos que vienen. Por eso rugiremos bien fuerte para que nos escuchen, porque la manada sois vosotras. Porque la manada somos nosotros. 

 

 

 

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